Patógenos

COVID-19

medidas preventivas para evitar su propagación

La monitorización del aire interior es una de las mejores maneras de prevenir los contagios de la Covid-19

Según el portal Sprinklr.com, las palabras “Coronavirus” y “Covid-19” se buscaron unos 20 millones de veces en un solo día a través de Google, Facebook y Twitter (el 11 de marzo de 2020). Más allá de las redes, esas dos palabras han dominado nuestras conversaciones y nuestros pensamientos en los últimos tiempos.

Cuando superamos ya los dos años de pandemia, todos conocemos la sintomatología de la enfermedad, el virus que lo transmite y cómo lo hace, las medidas de prevención, sus variantes, todos los aspectos relevantes sobre la vacunación, las pruebas diagnósticas… nos hemos convertido en “expertos en la Covid-19”. Nuestra visión tanto del virus como de la enfermedad ha ido evolucionando en estos dos años. Actualmente disponemos de mucho más conocimiento científico que nos ha permitido orientar los recursos para poder gestionar mejor la pandemia a nivel mundial, aunque, si bien es cierto que, en algunas ocasiones, los intereses políticos y económicos, no dejan aplicar las recomendaciones necesarias y recursos para poder hacer frente a esta enfermedad de una forma mucho más eficiente y que depende mucho también de la responsabilidad personal de cada uno.

A lo largo de los siguientes párrafos, hemos recogido los aspectos más importantes que deberíamos tener en cuenta en la transmisión del virus, cómo prevenirlo y la necesidad de disponer de una calidad ambiental adecuada en espacios interiores que combina la limpieza de superficies con control de la calidad del aire.

Qué es la COVID-19

La COVID-19 es la enfermedad causada por un virus, un coronavirus conocido como SARS-CoV-2. Los coronavirus son una familia de virus que pueden causar enfermedades como el resfriado común, el síndrome respiratorio agudo grave (SARS, por sus siglas en inglés) y el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS, por sus siglas en inglés). La OMS (Organización Mundial de la Salud) tuvo noticia por primera vez de la existencia de este nuevo virus el 31 de diciembre de 2019, al ser informada de un grupo de casos de «neumonía vírica» que se habían declarado en Wuhan (República Popular China).

Los signos y síntomas de la enfermedad por SARS-CoV-2 pueden aparecer entre 2 y 14 días después de la exposición al virus. Este período entre la exposición y la aparición de los síntomas se llama el período de incubación. Aún puedes trasmitir la COVID-19 antes de que tengas síntomas (trasmisión presintomática). Entre los signos y los síntomas más habituales, se pueden incluir los siguientes: fiebre, tos, cansancio, pérdida del sentido del gusto y del olfato, en ocasiones se puede complicar con otra sintomatología como falta de aire y dificultad para respirar, dolores musculares, escalofríos.

Tanto la información científico-técnica ofrecida por el Ministerio de Sanidad como la publicada por la OMS, indican que, con la evidencia científica acumulada, SARS-CoV-2 puede transmitirse de persona a persona por diferentes vías, siendo la principal mediante el contacto y la inhalación de gotas y aerosoles respiratorias emitidos por un enfermo que puede llegar hasta las vías respiratorias superiores e inferiores de una persona susceptible. También se puede producir el contagio por contacto indirecto a través de las manos y objetos contaminados que ha tocado el enfermo, si bien es cierto que esta vía no parece ser la predominante y existen publicaciones encontradas al respecto, sin embargo, la OMS lo sigue incluyendo como una vía de infección, aunque poco probable.  Podrían existir otras vías de transmisión como la vertical a través de la placenta o en aire, pero se han demostrado como muy poco probables.  La viabilidad del virus en las superficies y el aire parece constatada a unas concentraciones muy pequeñas por lo que se desconoce en este momento si pudiera ser infectiva.

¿Cómo prevenir el contagio de la COVID-19?

Teniendo en cuenta las vías de transmisión, las medidas que se han demostrado más efectivas tanto en el cuidado personal como en el comunitario, se han centrado en el uso de las mascarillas, el lavado frecuente de manos, la distancia social, una ventilación adecuada y desinfección en espacios cerrados.

Calidad de Aire Interior: ¿Por qué es tan importante mantener el control de la calidad del aire en espacios cerrados?

Los aerosoles de una persona infectada se distribuyen por todo el espacio con el riesgo de que otras personas se contagien al inhalarlos.  Los bioaerosoles del aire de una habitación cerrada funciona como una piscina: si hay un surtidor en la piscina que saca agua con colorante (nuestro virus), al cabo de un rato toda la piscina (nuestro aire) habrá cambiado de color. No importa si estoy cerca o lejos del surtidor: el agua estará coloreada (símil utilizado por María Cruz Minguillón, IDEAE-CSIC).

 

Así pues, los espacios interiores se han de ventilar con aire exterior y de forma continua ya sea mediante ventilación natural o mecánica. Siguiendo el símil de la piscina se trata de añadir agua limpia de manera continua a la piscina para que la piscina no acabe totalmente coloreada.

 

Otra de las recomendaciones que se incluyen en los documentos de la OMS es el de medir el CO₂ en interiores para verificar si la ventilación es adecuada. El CO₂ lo emitimos junto con los aerosoles al respirar, así que es un muy buen indicador de cuánto aire usado hay en un lugar. Es la mejor solución disponible actualmente para indicar el riesgo de contagio. Además, también es recomendable el uso de tecnologías de filtración de aire con Filtros EPA para eliminar eficazmente aerosoles respiratorios.

¿Y tiene sentido la limpieza y desinfección de superficies donde la concentración de personas es elevada, como en autobuses, trenes, teatros, museos?

Los estudios científicos realizados durante estos dos años de pandemia han demostrado que SARS-CoV-2 permanece en las superficies inanimadas en la cercanía de los enfermos (camas, baños, pomos…) tanto en entornos hospitalarios como en los domicilios de los pacientes. En todos los casos se ha encontrado el material genético en concentraciones bajas y en ningún caso se ha podio cultivar. Una vez realizadas tareas de limpieza y desinfección, la transmisión por contacto con las superficies contaminadas parece muy poco frecuente.  Sin embargo, en todas las guías de recomendaciones se sigue incorporando la limpieza y desinfección de zonas comunes y superficies de contacto continuo.

Limpieza y desinfección como eje clave de la protección de las personas

Los dos años de pandemia nos han demostrado que las medidas más eficaces para prevenir el contagio han sido el uso de la mascarilla, el lavado de manos, la correcta ventilación de los espacios interiores incluyendo tareas de limpieza y desinfección adecuadas en espacios cerrados.  Todas las instituciones sanitarias, incluyendo los Ministerios de Sanidad de los distintos países y la OMS han publicado las directrices de prevención en base a las evidencias científicas que han ido apareciendo a lo largo de este tiempo.

En relación con el contagio por superficies el conceso de la comunidad científica es que, con las rutinas de limpieza y desinfección pautados e implementados, es una vía de contagio limitada, sin embargo, todas las recomendaciones publicadas recientemente siguen incorporando un capítulo específico de limpieza y desinfección como eje clave de la protección de las personas, haciendo hincapié en las medidas de ventilación y control de la calidad del aire.

Mantén un control óptimo de medidas de bioseguridad en tus instalaciones

Nuestros servicios abarcan desde análisis preventivo hasta la implantación de protocolos de actuación.