Protocolo ante casos positivos

En ocasiones, asumimos que desinfectar, esterilizar o limpiar son sinónimos, cuando en realidad estos conceptos se refieren a procesos diferentes:

  • Limpiar: eliminación de la suciedad, el polvo y una parte de los gérmenes de las superficies mediante el uso de sistemas físicos (trapo, mopa, …) o químicos (jabones, detergentes, …)
  • Desinfectar: reducción de la cantidad de gérmenes a niveles que se consideren seguros. Estos niveles van a depender de los estándares que marque salud pública en función de la instalación. Igualmente, para la desinfección se pueden utilizar procedimientos físicos (tratamientos térmicos, ultravioleta…) o químicos (biocidas).
  • Esterilizar: proceso a través del cual se eliminan todas las formas de vida de un objeto o material, incluidas las endosporas. Igualmente, se pueden emplear métodos físicos o químicos.

En el ámbito higiénico-sanitario se aplica el principio “una desinfección no será efectiva si no va acompañada de una limpieza exhaustiva” (RD 865/2003 Anexo 3B)
Por tanto, si bien coloquialmente puede haber una cierta confusión o sinonimización en esta terminología, lo cierto es que desde el punto de vista de la salud ambiental y la bioseguridad la distinción es patente. Y saber qué pasos dar en cada estadio es esencial, como veremos a continuación.

Importancia de la limpieza y desinfección

La eficacia de una desinfección es altamente dependiente del grado de limpieza de la superficie o sistema a desinfectar. La presencia de suciedad (grasas, partículas u otros elementos) reduce notablemente la capacidad de penetración del desinfectante. Pero no sólo se reduce su efectividad, sino que gran parte del desinfectante es consumido en la reducción de la materia orgánica con lo cual, el gasto de producto desinfectante también es mayor para un mismo rendimiento.
Estamos ante dos procesos (limpieza/desinfección) que tienen que darse de forma ordenada para que la eficacia de la desinfección cumpla con los estándares sanitarios.

Selección del biocida en función del patógeno

En el proceso de desinfección, no sólo es importante una limpieza previa exhaustiva, otros aspectos fundamentales son la elección del biocida, el tiempo de contacto y la técnica de aplicación con el fin de conseguir la mayor eficacia.
Para seleccionar el desinfectante, tenemos que conocer el patógeno/s causante/s de la infección y el medio a través del cual consigue ser infectivo. Los principales patógenos son bacterias (Legionella), virus (Sars-cov-2) y hongos (aspergillus, mucor spp, rizophus, scedosporium…). Pero ¿cuáles son las diferencias entre estos tres patógenos?:

Las bacterias son organismos unicelulares cuyo tamaño está en el rango de 0,5 a 10 µm. Se multiplican por división celular. Su tamaño es hasta 100 veces mayor al de los virus. Poseen pared celular y estructura interna como cualquier célula humana, pero no tienen un núcleo definido (procariotas).

Los virus son organismos parasitarios de menor tamaño que las bacterias. Se podrían definir como partículas infecciosas. No se pueden reproducir por sí solos, necesitan de una célula del huésped para aprovechar los procesos de la propia célula y crear más copias del virus y así reproducirse (replicación). No son células completas, son genoma en una envoltura de proteína.

Los hongos son organismos que pueden ser tanto unicelulares (levaduras y mohos) como pluricelulares (setas). Sobreviven obteniendo energía de otros microorganismos. A diferencia de las bacterias (procariotas) los hongos son eucariotas (sus células tienen una membrana que divide al núcleo del resto)

¿Cómo aplicar un biocida? Métodos y efectividad

Los biocidas actúan por contacto, de ahí la importancia de la limpieza previa, la eliminación de incrustaciones, biofilm y demás sustancias que disminuyan la capacidad de penetración del biocida, reduciendo la exposición y tiempo de contacto con el microorganismo.
Dependiendo del tipo de microorganismo y del biocida empleado, unos métodos de aplicación u otros serán más efectivos:

    • Métodos físicos: utilizan variables físicas como la temperatura (tratamiento térmico), las radiaciones ultravioletas, ultrasonidos, barreras físicas (filtración mecánica), etc.
    • Métodos químicos: aplicamos diferentes sustancias químicas durante un cierto tiempo para conseguir la desinfección. Se aplican por dilución en el medio (tratamientos químicos de Legionella), aplicación directa sobre superficies de contacto, pulverización (aplicación en húmedo del desinfectante generando gotas por encima de 20 µm) o nebulización (aplicación en seco del desinfectante generando gotas por debajo de 20 µm).
    • Métodos fisicoquímicos: gracias a un procedimiento de tipo físico generan “in situ” un producto químico que actúa como desinfectante. Dentro de estos sistemas Biovalia aplica tecnologías como:ActivH2O: tecnología patentada basada en electrólisis, que elimina virus y bacterias del agua sin incorporar químicos generando un oxidante natural que se mantiene en el agua durante varias semanas, evitando re-contaminaciones.

● ActivH2O: tecnología patentada basada en electrólisis, que elimina virus y bacterias del agua sin incorporar químicos generando un oxidante natural que se mantiene en el agua durante varias semanas, evitando re-contaminaciones.

Resysten: es un producto fotocatalítico que aplicado sobre las superficies y en presencia de luz, asegura un efecto de limpieza permanente. Reduce más del 90% la tasa de contaminantes biológicos y asegura una protección activa de la superficie durante un año.

¿Quién puede aplicar un biocida? Cualificación profesional necesaria

El 14 de julio de 2010 se publica el Real Decreto 830/2010 por el que se establece la normativa que regula la capacitación para realizar tratamientos con biocidas.

La normativa establece criterios que permiten garantizar unos niveles mínimos de capacitación de las personas que desarrollen actividades laborales relacionadas con la aplicación de biocidas (TP2,3,4,8,11,14,18 y 19). Además, establece la obligación de la designación de un responsable técnico y la formación continua.

Todas aquellas empresas que realicen tratamientos a terceros deben estar inscritas en el ROESB (Registro Oficial de Establecimientos y Servicios Biocidas) y acreditar la formación de sus trabajadores a través de los distintos carnés de aplicador o certificados de profesionalidad correspondiente que irán sustituyendo a dichos carnés. En Biovalia disponemos de todos los registros y personal altamente cualificado y especializado.

Protocolo ante casos positivos

De manera general ante la detección o la sospecha de la presencia de un patógeno (bacteria, virus u hongo) el procedimiento de actuación debe ser el siguiente:

  • Selección del personal/empresa/encargado/a de realizar el tratamiento correctivo.
  •  Designación del equipo de actuación y asignación de roles dentro del equipo.
  • Comunicación por escrito por parte del responsable del tratamiento de la actividad a realizar, el procedimiento a seguir, fecha de inicio y fin de las actividades, productos a utilizar, maquinaria y personal requerido para realizar el tratamiento.
  • El responsable del centro en el que se vaya a realizar la limpieza y desinfección, de acuerdo con las instrucciones del responsable del equipo de actuación, comunicará a todo el personal del centro la realización de las actividades de desinfección, avisando del día y hora en el que comenzará la actuación, las zonas de acceso prohibido o restringido, así como los plazos de seguridad durante los cuales el personal no podrá acceder a la zona afectada.
  • Señalización por parte del equipo de actuación mediante carteles indicadores de los procesos a realizar, balizado y/o precintado en caso de ser necesario de las zonas de acceso de manera que se impida de forma efectiva el acceso a la zona/s a tratar.
  • Ejecución del protocolo de limpieza y desinfección por el equipo de actuación.
  • Una vez transcurrido el tiempo de actuación, neutralización o espera del plazo de seguridad del biocida aplicado. En caso de ser necesario, limpieza de los posibles restos en función del producto y el método de aplicación.
  • Retirada de los precintos/balizas, carteles informativos y puesta en servicio de la instalación.
  • Comunicación al responsable del centro de la finalización del procedimiento de desinfección
  • Restablecimiento de la actividad.

Gracias al seguimiento de este protocolo no sólo lograremos el restablecimiento de la actividad empresarial de manera pronta, sino también asegurar la salud de empleados y clientes.

Mantén un control óptimo de medidas de bioseguridad en tus instalaciones

Nuestros servicios abarcan desde análisis preventivo hasta la implantación de protocolos de actuación.